A veces me siento como el mar golpeando contra los farallones.
Sé que llego hasta la orilla del mar, yo soy las olas sobre la arena, pero a veces la gente pone tantos obstáculos en las relaciones que uno termina estrellándose contra las piedras. Sé que hay más mundo de la arena hacia allá, pero yo ya no construí ahí, solo llego como ola a la orilla del lugar soñado. Es mi modo de acercamiento a los demás, los veo consolidados, yo solo rodeo el entorno, no hay posibilidad de llegar ahí. Rudos como rocas y yo que me despedazo.
Ya me toca aceptar que con toda esa profundidad de mar, no me es permitido construir castillos en la arena, ni de ningún otro material. Supeditada a que me traiga el viento, tengo muy poca tierra en mi carta natal. Los acompañaré en el proceso de construir, yo ya no hice.
El ruido de las olas y el viento, una que otra gaviota, Aylin y el árbol de ciruelas. Telenovelas turcas, Estambul, Al andalus. Nariz de breva.
La ira no es sino el golpeteo del agua sobre las rocas.
El mar que hace unas formas sobre la arena, horada. Y hacer unos circuitos de agua, como ríos, sobre la arena.
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