De Lucrecia Martel y Leiva Guerrero. Me gustan esos conversatorios porque se entera uno de cómo le hacen, cómo viven la creación de su obra. Es bueno que estén en la internet, de otro modo no accedo a ellas. Yo vivo como en un monasterio, en eso consiste mi periferia. Voy bien en la construcción de una voz propia, es una mirada muy psicoanalítica, lo que me da lidia es la técnica, no me alcanza para narrar todo ese barullo que llevo dentro. Yo hago todo el ejercicio completo, me hago las preguntas que se hacen otros creadores. Está bueno esto, son contemporáneas, son como de la edad de Juana, muy maduras, yo sigo siendo muy chinche. No me da el talante, que vaina, no supero la época del por qué? No me veo muy profesional. La gente a mi edad ya logró cosas, yo no. Ya para 55 años. Conozco mujeres que solo son amas de casa y se ven muy independientes, yo soy como una niña chiquita, aniñada y no he podido madurar, yo no me siento tan capaz. Fuera de eso todo el mundo es como vertido hacia afuera, les interesan cosas que pasan más allá de sí mismas, la realidad nacional, por ejemplo, y yo no sé sino hablar de mí misma, demasiado introvertida. Estoy haciendo este ejercicio de mirar a otros y yo solo pregunto cómo se hace para pasar a la historia cuando todos quieren que narre el relato colectivo, el que justamente no tengo. Da pudor también ver un cuento tan intimista, yo intento identificar mi dolor porque no todos los dolores son iguales. Si hago un proceso creativo pero no se ve. Eso no va a llegar nunca a los mercados, ni siquiera sé cómo mostrar eso. Ni cómo justificarlo, no hay como una frase final que diga esto es esto y lo explica, a veces, casi siempre, no sé por qué. Si gente más importante puede dar su concepto, por que yo no? Yo soy importante para mí. Relevante es la palabra que usan para gente así. Espero ya ser relevante. Es una sensación de insuficiencia… no puedo estar satisfecha.
Para pasar a la historia
Se necesita superar la timidez y un periodista, uno necesita que lo validen, que digan aquí está. Pero entonces, si está la obra? Y si es uno capaz de hablar tan bonito como lo hacen los otros célebres? Es muy fácil pasar a la historia, hay que hacer un barullo comunicacional… pero como es video arte intimista, vengan a ver las tripas de la vieja, hacer eso debe ser hasta pornomiseria!
Y la obra como está Es perfecta, consigue hacer que se hagan preguntas, o eso debería conseguir. Que lucha con la técnica! Estoy a un pasito de la posteridad. Pensaré en esto, cómo conseguir que la obra genere preguntas al espectador, cómo llego a sentirse así? No había pensado en mi relación con el espectador. Ese es otro pero no lo, casi que otra búsqueda, que pensaran de mí? Que pregunten, yo no siento así. Este es otro reto. Y no lo pensé sino hasta hoy, todo tiene su momento, yo lo llamo inmadurez. Como pueden los otros estar tan seguros de lo que hacen?
Este es un conversatorioEntre mujeres, yo no sé charlar entre mujeres, de hecho las mujeres comunes no son así. Yo quiero ser como ellas, hay que practicar mucho la oralidad, si puede relatar uno algo interesante de viva voz? Cuantos obstáculos por pasar. Las astrólogas argentinas hablan así, hay una corriente psicoanalítica en la astrología, psicológica. Voy a practicar ahora que consiga los microfonitos, quisiera hacer un documental sobre mí misma y puede estar sustentado en charlas así. Saldrá otro video arte porque a mí no me sale pero como por probar y verse en pantalla a ver cómo registra uno en esa situación. Camino a la posteridad está largo, voy a ir reseñando cada parte del proceso en video. Ja!
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